Contrato de suministro para luz, agua, etc ¿Conoces sus claves?

contrato de suministro

El contrato de suministro es uno de los más usados y es muy probable que tú en más de una ocasión hayas firmado un contrato de este tipo, aunque no hayas sido consciente de ello en ese momento.

Se trata de un contrato en virtud del cual una empresa se compromete a prestar a un consumidor una determinada prestación o suministro a lo largo del tiempo. La principal diferencia con el contrato de compraventa es que en este caso no hay una única prestación, sino que la prestación es continuada.

Es decir, un contrato de compraventa típico implica que el comprador entrega una cantidad de dinero al vendedor a cambio de un producto o servicio que normalmente se entrega en ese mismo momento. Sin embargo, en el contrato de suministro el servicio o producto contratado se presta a lo largo del tiempo.

Los casos más habituales de contratos de suministro son los que firmamos para contratar servicios como el agua, la luz, los servicios de telefonía, gas, internet, etc.

 

¿Cuál es el contenido de un contrato de este tipo?

Un contrato de suministro debe establecer la cantidad y calidad de los productos o servicios que van a ser objeto de suministro; el modo, frecuencia o plazos en las que se van a realizar las entregas; el precio a pagar por el suministro y su forma de pago; así como la duración del contrato.

 

¿Cuándo se extingue este contrato?

Un contrato de este tipo puede finalizar por expiración del plazo pactado para el suministro; por renuncia o resolución en caso de que fuera un contrato de duración indefinida o bien por incumplimiento de las obligaciones por alguna de las partes.

 

¿A qué se obliga cada parte en este contrato de suministro?

Al igual que ocurre en cualquier otro tipo de contrato, en los de suministros se derivan derechos y obligaciones tanto para el suministrador del servicio como para el consumidor o suministrado.

 

Obligaciones y derechos de la empresa suministradora

  • Prestar el servicio en las condiciones fijadas en el contrato.
  • Responder por los vicios ocultos (defectos que puedan aparecer) y evicción (la empresa debe proteger al consumidor para que pueda disfrutar sin molestias de los productos o servicios vendidos).
  • Emitir las facturas en la forma acordada y exigir el cobro en las condiciones pactadas en el contrato firmado
  • Interrumpir el suministro en caso de producirse impagos por parte del suministrado
  • Tiene derecho a no aceptar la cesión del contrato de suministro. Es decir, que se puede oponer al cambio en el titular del contrato.

 

Obligaciones y derechos del suministrado

  • Debe pagar el precio acordado en el tiempo y forma establecido en el contrato
  • Tiene derecho a percibir el servicio pactado y hacerlo además en las mismas condiciones señaladas en el contrato
  • Podrá rescindir el contrato si hay un cambio en las condiciones de contratación

En caso de incumplimiento por parte de la empresa que hace el suministro o del consumidor, cualquiera de ellos quedará sujeto a la responsabilidad que se derive de la falta de cumplimiento de sus obligaciones. Por ejemplo, la empresa podrá suspender el suministro ante la falta de pago del servicio y el cliente podrá interponer una reclamación ante los organismos de Consumo.

Igual que se puede reclamar frente a productos defectuosos, el consumidor también puede reclamar si el servicio recibido en virtud del contrato de suministro no es adecuado o si hay algún problema en la factura. En relación con las reclamaciones frente a contratos de suministro, la factura de la luz es uno de los documentos que más problemas suele dar, por lo que merece la pena ahondar un poco más en este tema.

 

¿Cómo reclamo si hay un error en mi factura?

Los errores en la factura pueden ser de muy diverso tipo. Puede ocurrir que en los datos del titular del contrato de la luz haya alguna errata, pero la causa más habitual de reclamación es que haya un error en la electricidad facturada.

En estos casos la forma más sencilla de solucionar el problema es contactar con el servicio de atención al cliente de la empresa distribuidora y plantear una reclamación. En la propia factura vas a encontrar los datos de contacto con el canal de atención al cliente.

En la actualidad este tipo de gestiones se suelen llevar a cabo de forma telefónica, pero lo más recomendable es que hagas tu reclamación por medios que certifiquen la fecha de reclamación, como sería mediante una carta certificada, un burofax o presentación personal con copia sellada.

 

¿Qué ocurre si la empresa no acepta mi reclamación?

En caso de que la empresa responda a tu reclamación indicándote que no tienes razón, lo que puedes hacer es solicitar la asistencia de la Oficina Municipal de Consumo para que actúe como mediadora. Si de esta forma tampoco se resuelve el conflicto, habrá que acudir entonces a la vía judicial.

Debes tener en cuenta que las reclamaciones tardan algún tiempo en resolverse. Lo más recomendable en estos casos es que aunque no estés de acuerdo con el importe de la factura, lo pagues y luego reclames. Así te evitas posibles problemas de corte de suministro.

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